Canal – Javier Fernández
14,90 €
CANAL– Javier Fernández
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Colección Letra Bastarda, 44
Fecha lanzamiento 16.09.2026
Formato 220mm x 125mm
96 páginas – rústica
ISBN 979-13-990984-9-5
PVP: 14,90€
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«Mi hermano Miguel murió el 5 / de marzo de 1975, tres semanas / antes de su sexto cumpleaños. / Murió pasado el mediodía, era / una mañana nublada y de mucho / viento», con estos versos se abre Canal, un largo poema dividido en sesenta fragmentos y una coda, que investiga las consecuencias en el núcleo familiar de la muerte del hermano mayor.
Esta edición especial de Canal reproduce la intervención artística, hasta ahora inédita, realizada por el ilustrador Aitor Saraiba en septiembre de 2016.
«Uno de los libros fundacionales de la literatura en español de nuestro siglo. No es posible entender la poesía contemporánea sin atravesar Canal.» Ángelo Néstore
«Canal viene a renovar la tradición y a enriquecer el canon; en suma, a hacer historia.» Juana Castro
«Una obra desgarradora que emociona desde la desnudez.» Pablo García Baena
«Canal diluye y cuestiona, magistralmente, las fronteras entre vida y muerte, realidad y ficción, verso y prosa.» Itzíar López Guil y Juan José Lanz
«Un libro que impresiona por lo hondo, lo limpio, lo honesto y lo bien escrito que está.» Jesús Aguado, Mercurio.
«Una obra impresionante.» Jon Kortázar
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Javier Fernández (Córdoba, 1971) es autor de las novelas Cero absoluto (2005) y Uno, el todo (2026), el volumen de relatos La grieta (2007) y el poemario Canal (2016, XXIII Premio Ciudad de Córdoba «Ricardo Molina»). Con el heterónimo El ursa publicó el libro objeto Casa abierta (2000). Fundó y dirigió las editoriales Plurabelle y Berenice y dirige la colección Letras Populares de Cátedra. Desde 2013, coordina el Laboratorio Cultural Ucopoética de la Universidad de Córdoba, cuyo seminario de creación anual está considerado uno de los más importantes semilleros de la nueva poesía española.
47.
Mi hermana no puede evitar
estremecerse ante la imagen de su
madre frente a la tumba de Miguel.
Cuenta cómo limpia la lápida
con delicadeza, con fragilidad, con
mucho mimo. Pasa suavemente el
trapo húmedo, una y otra vez.
Coloca muy despacio las flores,
retrocede, mira, vuelve a colocarlas,
retrocede, mira otra vez. Dice que
no es una mujer limpiando una
lápida, sino una madre bañando a
su hijo.




